Uno a veces  ya no sabe si va a ver una película de terror con la misma actitud que a un chino….sabe que tal vez lo que consiga no cueste mucho, pero seguro que valdrá poco. Y es lo que me ocurre  por enésima vez con una pelicula de terror. El argumento (sin ser original) tiene una idea de partida bastante decente; una niñera norteamericana  (Lauren Cohan) con trauma a cuestas y tratando de reorganizar su vida, es contratada por una extraña pareja de ancianos en Inglaterra  que viven aislados en un caserón en mitad de un bosque,para que cuide de su retoño…un muñeco de porcelana  con el tamaño y ropajes de un niño de  ocho años. Si esto no fuera lo suficientemente «raro», lo mas peculiar son las reglas que hay que seguir para su cuidado. De no seguirse….puede haber consecuencias.

Hasta aquí…bien. El resto (toda la peli)…olvidable. No hablamos de sustos forzados «porque si» que no tienen nada que ver con la trama, ni de la autentica ausencia de suspense ni del típico giro previo al desenlace….hablamos de que te están contando una historia mostrando ideas de lo que «podría ser» pero ni sugiere lo suficiente como para inducirnos a estar expectantes lo que  logra la magnifica The Invitation (Karyn Kusama,2015), ni puede incomodarnos como The Witch (Robert Eggers, 2015) ni  nos trata de contar algo medianamente decente…sabes qué va a ocurrir, por parte de quien y lo único a tratar de averiguar es el cómo. Y así no se sustenta una película «de terror».

Sabemos que es un genero agotado y de este tipo de películas pocas sorpresas pueden surgir. Housebound (Gerard Johnstone, 2014) trata este mismo tipo de peli de casa-con-sorpresa con bastante mas acierto o incluso añadiendo porcelana y cartón piedra  el clásico Dolls (Stuart Gordon,1987) gana por goleada a esta película.

Para ver si no se tiene nada mas que hacer.