Se termina una era, pero lo hace por todo lo alto.

No es fácil sentarte a escribir sobre el final de algo que te ha acompañado toda tu vida. Algo que en parte te define. Y después de lo acontecido en «Los últimos Jedi», la decepción que supuso para gran parte de los fans (entre los que me incluyo), hacer acopio de valor para entrar a ver el último capitulo era un puro ejercicio de fe.

Una fe que en mi caso recaía en los hombros del director. Un JJ. Abrams que acudía de nuevo a la saga, llamado por Disney para evitar el naufragio de esta nueva trilogía. Y por Tatooine que lo ha conseguido.

El ascenso de Skywalker supone un más que digno broche final para una saga que quizás nunca habría tenido que llegar hasta aquí. Disney decidió seguir la saga Skywalker para poder tirar de nostalgia y retener a los fans de toda la vida mientras hacía nuevos adictos. Pero las decisiones tomadas con los personajes más míticos levantaron en armas a unos fans que no estaban dispuestos a dejar que su infancia se pervirtiera sin más.

El Episodio IX es todo lo que esta nueva trilogía debió ser desde el principio. Aventura, acción, personajes carismáticos, viajes a lugares fantásticos, nostalgia y sobre todo, fantasía. JJ ha conseguido junto al guionista Chris Terrio, atar todos los cabos para poder cerrar el circulo y envolverlo en un halo de misticismo alrededor de «la fuerza». Una «fuerza» que vuelve a ser lo que los midiclorianos nunca debieron quitarnos, algo mágico y místico. Aunque es cierto que para lograrlo algunas cosas quedan cogidas con pinzas, el espectáculo visual con el que el director inunda la pantalla, así como su ritmo, hace difícil pararte a pensar en ello. A fin de cuentas esto es Star Wars, la saga siempre ha tenido agujeros en sus guiones, y aspectos de difícil explicación. Pero claro, cuando nos enamoramos de esta saga eramos críos y eso no importaba, eramos impresionables. Ahora que somos adultos y hemos visto «mundo», eso es más difícil. Pero «El ascenso de Skywalker» lo consigue la mayor parte del tiempo.

La música de John Williams vuelve a estar ahí, quizás sin ningún temazo nuevo, pero si reuniendo y repasando toda la saga, envolviendo con un manto de solemnidad el cierre de una era.

Tiene muchos momentos «fan service» que consiguen algo que hacía mucho que una película de la saga no lograba, sacarte una sonrisa de felicidad. Y para mi eso es fundamental. Si me gusta Star Wars, es porque me hace sentir como un crió, porque me recuerda lo increíble que era todo cuando tenías 8 años. Ahora todo se analiza, todo se mide al milímetro, se critica todo, porque todos queremos hacernos los interesantes, los maduros al juzgar con mano de hierro películas que nunca debimos olvidar que son: ENTRETENIMIENTO. Eso son, nada más, no son trascendentales, criticas, políticas, no. Son películas para soñar, para dejarte llevar, y el Episodio IX lo consigue. Por supuesto que no es perfecta, pero quien lo es.  No seáis tontos, id a verla, dejad los prejuicios en la puerta, verla con los ojos de cuando erais críos. La película os recompensara con varios momentos para la historia de la saga, y os dejara un sabor de boca excelente, os emocionará cuando suba la música, cuando veáis al Halcón volando. Como dice 3po en el trailer, «un último vistazo a mis amigos.»